El castillo de Karak, un símbolo

Lo recuerdo duro, frío e imponente como una montaña. El castillo de Karak, en lo alto de una colina, domina los valles, el hosco desierto y el pueblo que lo guarda, a sus pies. Lo levantaron en el siglo XII para vigilar las rutas de los beduinos hacia El Cairo y La Meca, y por sus ocupantes temporales es conocido como el castillo de los Cruzados. Es singular, pero no único. Por aspecto e importancia me impresionó más el Crac de los caballeros, en Siria, con una silueta aún más irreductible. Ahora el Estado Islámico lo ha escogido para alzar la voz en todo el mundo, con un ataque a un centro turístico de primer orden en Jordania que ha costado la vida a 13 policías y una turista canadiense. Saben que les da más beneficios la llaga occidental que la herida árabe. Prefiero recordarlo con la alegría de una tarde fría de otoño.

Acceso al castillo de Karak. Foto: La Maleta Infinita

Desde el castillo se dominan los valles que lo rodean. Foto: La Maleta Infinita.

Interior del castillo, con uno de los pozos a la izquierda. Foto: La Maleta Infinita.